
La noche más calma, más infinita
silente, de inconsolables brumas
me consuela agónico un beso
en lagrimas del alma, el deceso
De un hechizo mágico corazón
bendecidos los mendigos de amor
los incomprendidos, faltos de candor
el sueño de abrigo, la ilusión
Que extingue por completo el calor
el brillo, la primavera, el fulgor
de una estrella, de tu mirada
Que traspasa una pared de hierro
con una caricia, en un “te quiero”
en tus ojos, la noche me desvelo

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