
Me tomó por asalto la soledad
y con el fantasma de la impiedad
junto al after de la incertidumbre
como nueva tarea, ¡la costumbre!.
Y la rutina hace su trabajo
hasta se apodera de los suspiros
la ilusión descansa en un retiro,
el corazón grita aquí me bajo.
Y las verdades parecen mentiras
y mi inspiración sufre un tajo
abierto conmensurado en iras.
Sin esencia, mudo y sin corazón
vague atormentando mis recuerdos
y llegaste tu, ¡que eres mi razón!.

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