
Un grito que suene a afonía
de mi garganta maltrecha de ilusión
arrastra cadena melancolía
como alma en pena mi corazón
Mi gata de risa irreparable
ausencia, síncope, cuerpo de mujer
cenizas convertidas en diamante
el limite del deber y del querer
De extrañarte, sin debe y sin haber
con ganas de inventarte una canción
que diga es que es tuyo mi corazón
Que hoy los minutos me son eternos
y cuando la noche deje de serlo
broten palabras que digan ¡lo siento!.

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